No... no me reproches por no volver alumbrarte. pues siempre supe que tú oscuridad estaba sujetada a la temporalidad navideña...
No... no me reproches por no ponerme de parte de alguna de aquellas dos trincheras... que tienen más en común... de lo que se puedan imaginar...
No... no me reproches por no dejarme llevar de tú azarosa sonata, aquella que despliegas en cenas sin planificar... pues son de las nunca debamos olvidar.