Hay soledades acompañadas, hay otras que son empedradas...
Hay algunas... soledades en dunas, de cuyo paraguas de aparente orilla, gritan... ¡¡Salvadme, de este descafeinado tedio!!... al son del ritmo con aroma a limón con helio.
Hay soledades gratas y buscabas, de esas que sólo escuchas al silencio, mientras emergen rostros espejos, el tuyo, el de uno mismo, el de los juglares cantando hacia al abismo...