No hay peor traición que la de las naranjas dice ella con el ceño fruncido coloca en la mesa su vaso de zumo y prosigue o la de todo aquello que uno espera que sea dulce y no lo sea yo bebo de un tirón mi espresso y sonrío mirándole los ojos la mañana está nublada y parece exacerbarlo todo el exquisito sabor de mi café la belleza del barrio ¿Tú serás siempre dulce conmigo? pregunta tomo su mano y le prometo que sí después de todo a diferencia de las naranjas yo sí tengo otra oportunidad.