Dissident suite, de Alberto Díaz-Díaz

Dissident suite, de Alberto Díaz-Díaz

8,00 €

Descripción

LA VERDAD CONDENA







Ya hasta mi alma no llega ni un solo rayo de sol

todos han desertado de mi entorno

todos han huido de mí

han escapado a todo correr

sin previo aviso, sin despedidas

a la francesa: para ti los huesos y para mí las fresas

¿por qué habrá sido?

¿cuáles serían sus razones?



cada uno de nuestros actos tiene una tasación

si nos atenemos a la verdad buscamos la condena

todos se apartan de nuestra senda

la silla colindante siempre está vacía

temen contaminarse

que el contagio de nuestra enfermedad (¿mental?) los pueda infectar



el hombre honesto es portador de gérmenes temibles

sus virus son incurables

no hay remedio que ponga fin a lo que nos transmite

por ello las autoridades sanitarias tienen la obligación de arrestarnos

y la seguridad de ponernos en cuarentena cuando no liquidarnos

de nuestra eliminación la sociedad se libra y el gobierno sale fortalecido



lo mejor, lo más aconsejable es apartarse

vale más preservarse a prudente distancia

si es posible permanecer tan lejos como lo permitan nuestros recursos

y su estado es tan deplorable que hasta las carronheras desisten de su

ingestión



he visto cielos oscuros

he protagonizado tormentas

he navegado por mares enfurecidos

espectáculos todos que causan pavor

que hielan la sangre en las venas y amenazan con detener el corazón



pero no hay nada igual

nada semejante

nada comparable a un poeta marcado

lleva el hierro impreso en la frente

la saeta clavada en el pecho

y todo el mundo lo senhala

no lo injurian de frente, eso no porque es un hombre que tiene demasiado

valor

su arrojo es temido

es capaz de afrontar y de enfrentar todos los peligros y desafíos

por ello lo desdenhan con fiereza

lo marginan con inusitada tenacidad

lo empujan a ahogarse en unas lágrimas que pretenden inducirle

pero el hombre ha aceptado su destino, no llora

no se debilita

no empanha su moral

no empenha su libertad

y mucho menos se doblega al capricho ajeno



este hombre mancillado no nació para ser esclavo

no concibe la vida en cautiverio

y por ello paga

cumple dignamente su condena sin chistar

sin protestar aparentemente

no importa que por dentro esté hecho girones

que su alma desgarrada le lastime al andar

nunca proferirá la más mínima queja

ha optado por el andar solitario

y parece ser que el destino, el azar lo protege

puede que los poetas tengan algo de deidad o estén protegidos por sus

musas.