No sé tranquilizar mi odio si el reloj sigue girando. De igual manera no puedo vencer mi esperanza por muy cruda que sea mi visión.
Soy mortal y por tanto, terminaré antes de terminarme y en ningún momento pararé de buscar. Con los gusanos ya muertos, -cenándose mis tripas- alguien me encontrará y seguiré buscando. Hasta que el huracán amaine o el fuego lo haya iluminado todo.